
Sabremos con puntos y comas, mas allá de las decisiones judiciales, la coacción a los funcionarios de educación para que entregaran las llaves de los colegios para abrirlos en domingo, que se ejecutó durante las horas previas a la jornada de las urnas de cartón, el 9-N catalán. Lo sabremos claramente aunque el gobierno de España no aplique el artículo 155 de la Constitución ni la Fiscalía del Estado acuse a los golpistas catalanes con el código penal en la mano por sedición y malversación de caudales públicos. Lo sabremos como bien sabemos del trágico calado que representa el conflicto social que han generado los secesionistas y lo sabremos tan nítidamente como hoy asumimos que el circo que han montado las asociaciones independentistas en las calles de Barcelona para acompañar al Mas, la Ortega y la Rigau a sentarse en el banquillo de los acusados es una clara coacción al estado de derecho y la democracia.

La infamia golpista está en marcha. Sabemos también que se trata de un golpe de estado en cómodos plazos que estamos pagando todos los españoles, muchos atónitos ante la ceguera del gobierno. Y la jornada de hoy representa nada mas que un nuevo paso hacia la mentira y la falsa democracia que necesita mártires y un montón de voluntarios que en definitiva tan solo aspiran a seguir viviendo de su cuento.


Gran artículo. Valiente denuncia.