Después de la rabia, de la indignación, de la impotencia y de la tristeza viene la reflexión. Por desgracia el atentado de Londres no es la primera vez y si Dios no lo remedia no será la última. Mi reflexión es sencilla: me avergüenzo de ser española y europea. Si,me avergüenzo porque un país, una unión de países que se supone miran por el bienestar, la libertad y la unión de sus ciudadanos, se limita a condenar, a hacerse fotografías a las puertas de las instituciones, a hacer comunicados mas o menos acertados y.. ¡¡NADA MAS!!.