Desayuno y presentación en esta sociedad cainita que es España de Max ¿Quién es Max?

sociedad cainita
¿Quién es Max?

Para una mejor comprensión de mis escritos aclaro, a quienes no lo conozcan, diré que Max es un personajillo virtual que vive en mí; es mi otro yo, al que visualizo como un diminuto y simpático diablillo crítico, irónico y descarado, siempre impaciente por decir lo que yo, por pudor, intento mantener a raya.

 

“Esta mañana veo a mi Max inquieto e irascible; vamos, en su línea habitual”

 

Esta mañana veo a mi Max inquieto e irascible; vamos, en su línea habitual. Se viene acercando a mí como distraído y displicente, mientras saboreo mi té, y, con su engañosa carita de bueno, me da ese codazo cómplice que tan bien conozco, y va y me dice: “¿Sabes Belencita? Estoy empezando a echar de menos a Trump.” _Se me queda el sorbo de té atrapado entre el garlillo y la pituitaria_. ¡Maaaaax!, déjame saborear tranquila mi desayuno y seguir con mi sueño, le digo puesta en guardia.

 

Ipso facto, da prioridad a su curiosidad enfermiza: “¿Sueño?, ¿Qué sueño?” Me atosiga, impaciente, poniendo sus cuernecillos en horizontal, en clara actitud de escucha. Y me veo obligada a contarle.

 

Pues mira, Max, he debido soñar que el presidente Rajoy, muleta en mano, interpelaba, sin piedad, al triunvirato Pablo Iglesias, Monedero y Errejón, sobre la falta de respeto a esa separación de poderes, entre el Legislativo y el Judicial, ya sabes, esa de la que le acusaba Pablo y la que le inspiró esa larga retahíla de sinónimos barriobajeros que le dedicó su señoría tan poseído de sí mismo, hace unos días en el Congreso de los Diputados. Vamos, como dando lecciones de auténtica democracia, ¡que tiene miga!

 

_¡Jaaaa!, musita Max_

 

Apenas trascurrida una semana de aquella actuación de un sobrado Pablo Iglesias, Maduro, el gran valedor de este trío siniestro que nos quiere convertir al “madurismo”, ya que estiman ellos que su doctrina comunista es lo que más conviene a España, entra de sopetón en escena y les echa abajo el discurso, anunciando un golpe de estado contra el sistema democrático. “_¡Toooooma, tooooma, _dice Max_, respeto a la separación de poderes, a la libertad de expresión y… de la otra, y a todo lo que exige una auténtica democracia.”

 

“¿Acaso no es una “parajoda”, propia de ignorantes siderales, que estos seguidores de Maduro vengan a vendernos las delicias de una Venezuela comunista en la que se encarcela vilmente a la oposición?”

 

¿Acaso no es una “parajoda”, propia de ignorantes siderales, que estos seguidores de Maduro vengan a vendernos las delicias de una Venezuela comunista en la que se encarcela vilmente a la oposición? ¿Que, perteneciendo a la OPEP, ya no tienen ni gasolina y que tiene que pedir medicinas a una ONU, que su gobierno no respeta? ¿Que ya no hay ni los alimentos más básicos, como es el pan, y que, para colmo del no va a más, se da un autogolpe de estado desde su propio gobierno, al estilo Erdogán?

 

Lo cierto es que no sé qué más necesitan sus votantes, y votantas, para ver con quienes nos estamos jugando el pan, la salud, la convivencia democrática, y ese largo etc. que conlleva un estado de derecho y bienestar_.
Estos embajadores del “madurismo” son nada menos que la tercera fuerza política de España. No lo perdamos de vista.

 

Pues bien, Sr. Rajoy, ¡la ocasión la pintan calva!
En la lidia, pocas veces se da que el toro se cuadre él solito justo al entrar a matar.

 

Max, me relamo soñando con el “zásquetevás” que se podrían llevar en pleno colodrillo estos feriantes de la “nueva política”, si… Rajoy quisiera, claro. Y…. si, el PSOE, en un alarde de sentido común, se agarrara a este oportuno carro. Y…. si, Rivera se dejara ya de deshojar margaritas…. Peeeero son demasiados “y si…” para un país tan cainita como es España.

 

Max, inusualmente compasivo con mi estado de ánimo, me interrumpe, ufano, por una ocurrencia de ciencia ficción: “¿Imaginas, azote de Podemos, que Ferreras, ese lamec…..¡¡ Maaaaxxxx!! _ que nooooo, tranquila Belenchi, que no lo voy a decir, _, de Pablo, en un alarde de decencia profesional, abriera el editorial de su pocilga mediática, poniendo a escurrir al trío podemita y papá, Maduro??? ¡¡Guuassss!! Eso sí que sería, para dejar el té mañanero y pasarse con fruición al pico-botella de anís”, me decía, dando saltitos con desatado alborozo ante la perspectiva.

 

“Entremos en la serenidad, princesa”, sigue, Max, irónico y cargante: “Be, ¿Y no has soñado, también, un poquito con Casandra?” ¿A ésto le llamas tú entrar en la serenidad? Pero él prosigue, pasando de mí. “Sí, ese ángel exterminador, el del tweeter, esa asesinilla vocacional, esa convocafunerales a la que, por fin, ha puesto freno un juez ¿orate?, para sofocón de sus correligionarios; esos que, ya de paso, le podrían hacer el favor de aconsejarle a la pobre que se afeitara con más esmero antes de maquillarse, porque queda algo rara”. ¡¡Maaaxxxx!!, ¡por favorrr!, un poco de respeto por las barbas ajenas.
¿Has dicho un juez orate, Max?

 

_”Pues sí, mi perspicaz amiga”_, me dice Max, en guardia ante mi expectación. “Es que este…. togado, _que dirías tú en esos brochazos de cursilería que tienes, debe ser un rarito de cuidado; uno de esos versos sueltos de la Judicatura, porque ahora, lo que se lleva; lo políticamente correcto, vamos, es dejar irse de rositas a estos desavisados exaltadores del asesinato, cuando no de inducción a ello; a éstos humilladores profesionales de las Víctimas del Terrorismo, a los que sus crueles zarpazos les salen gratis. Y para los que siempre acuden, -faltaría más-, los salvapatrias de la izquierda más irracional, tipo Alberto Garzón y compañía, apoyando públicamente a estas hienas y exigiendo que los tribunales respeten su de-re-cho a expresarse libremente”.

 

 “Que no hay democracia que pueda sobrevivir en un país que empezó su andadura democrática al grito de ¡Montesquieu ha muerto!; gran aportación de Alfonso Guerra a la incipiente Democracia española”

 

“¿No es para masticar cerillas?” Dice Max, fuera de sí y rebufando de ira. “Que sí, que sí, mi ilusa soñadora, que ya va muy de largo mi advertencia de que lo que realmente debilita y roe nuestra democracia anida en el muy contaminado Poder Judicial. Que no hay democracia que pueda sobrevivir en un país que empezó su andadura democrática al grito de ¡Montesquieu ha muerto!; gran aportación de Alfonso Guerra a la incipiente Democracia española. Convéncete, querida mía, de que España no tiene partidos de izquierdas; que ser de Izquierda es otra cosa muy distinta. Que éstos, que hábilmente se han colgado esa etiqueta, con la que exhibir una mayor autoridad moral, sólo son una banda de odiadores profesionales paridos por la madre de todas las ignorancias.”

 

“¿Comprendes ahora, mi querida Belencita, por qué me he dejado seducir por Trump? ¿Por qué echo de menos, aquí, aquella determinación que le vimos lucir, tú y yo, hace poco más de un mes, en su primer discurso al Congreso, y a pesar de esos gestos de boca, tan suyos, que a ti tanto te repateaban? Pues sí, echo de menos ese puñetazo en la mesa que intuyo daría, si presidiera nuestro parlamento, con un ¡hasta aquí hemos llegado con tanto exhibicionista de escaparate vacío, como hay entre nuestras señorías!”.

 

“Que sí, Belencita, que ya estoy tan harto como tú de las tragaderas de lo “políticamente correcto”, este engañoso antifaz con el que algún lumbrera disfrazó a la Democracia, y que es mucho más taimado y peligroso de lo que parece.”

 

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Belén López Delgado

Belén López Delgado

Soy una apasionada de la aviación y de la escritura. Quise ser piloto pero me faltaron medios económicos, y me tuve que conformar con ser azafata. Poco después descubrí que es mucho mas divertido y gratificante estar en una cabina de pasajeros que aburridos frente a un montón de relojitos. Encontré ante mí un mundo deslumbrante para aprender de otras gentes y otros países, que me absorbieron toda la dedicación a ese libro en ciernes que me habría encantado escribir. Valoro y defiendo, hasta donde me es posible, la Coherencia. Tengo para mí que es una de las cosas más difíciles de mantener en nuestra esencia y existencia humana. Y Max, ese personaje, que suele acompañar casi todos mis escritos, lo visualizo como un diminuto demonillo, de color rojo; un ser travieso, descarado y adorable que forma parte de mi otro yo; ese yo que, libre de pudor y diplomacia, se atreve a decir abiertamente lo que estoy pensando.

2 comentarios sobre “Desayuno y presentación en esta sociedad cainita que es España de Max ¿Quién es Max?

  • el 22 julio 2017 a las 12:40
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    ¿Sabes Belén lo que falta en España?…Alguien que diga lo que afirmas ¡Hasta aquí hemos llegado! “; fuera partidos políticos deglutidores de la Libertad, que mienten y hacen en el parlamento el Payaso a mayor gloria del Asesino Stalín y del idiota con pintas y represor Comunista Maduro. El día en que los Españoles en general se den cuenta de que hay ideolofías que no caben en una democracia, la política volverá a ser una profesión digna y respetable.

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    • M. Belén
      el 22 julio 2017 a las 21:12
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      Ojalá los haya, Rodolfo, en un día no muy lejano, porque si no, a España le costará muchisimo levantar la cabeza.
      Gracias, querido Rodolfo, por tu sabio comentario.

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