
«Hace unos días definí la política catalana de ciénaga y, a pesar de la exageración, hoy intuyo que me quedé corto por el ambiente de cloacas que respiramos»
Hace unos días definí la política catalana de ciénaga y, a pesar de la exageración, hoy intuyo que me quedé corto. En Barcelona, en esa ciudad que fue de los prodigios, mediterránea, fenicia y del vaho de la sopa de mariscos, resulta por lo que leemos en los últimos díasta, que los espías trabajan a destajo y en, vez de dormir, por las noches, dopados con la digestión de la langosta, visionan el cine negro americano para aprender la metodología del engaño y sobre la buena colocación de los micros inalámbricos.
Es algo así como la operación Pokemon gallega, pero a lo grande, tamaño Hollywood. Una perfecta sincronización que estabula los repartos de las prebendas entre las diferentes siglas políticas, y sus aforados, para conservar la parcela de poder repartida en el principio de los tiempos de la Transición.
El famoso oasis del silencio informativo conseguido por la inundación de noticias de declaración, del que todos cobran billetes verdes por dejar estar y, acaso, apartar, un poquito la mirada, lo suficiente para no ver, ni dejar ver, eso sí. Para repartir los caramelos de la droga a la salida del trabajo.
– » Tu, este verde limón de izquierdas. Para ti este rojito de frambuesa independentista exacerbada. Y para ti, que tienes miedo hasta de hablar, uno azulito del PP, en el que en su envoltorio se puede leer, en académico castellano, la fecha de caducidad y su composición: Opio para el pueblo cien por cien garantizado.
Y mientras tanto el gallego Rajoy que va y dice que lo mejor es no hacer nada. Pues vaya.
Resulta dontancredo, que la ciénaga lo invade todo y mientras algunos disfrutan del sulfhídrico, en el que viven bien gracias a sus espías y los euros del estado en bolsillo, la mayoría de ciudadanos nos ahogamos en esta cloaca oficial en la que la emoción, y por supuesto las sentimientos se van. Al igual que en el viejo blues.
La emoción se ha ido.
Se ha ido lejos.
La emoción se ha ido, cariño.
Se ha ido.
Sabes que me hiciste daño, cariño.
Y algún día te arrepentirás de ello.
La emoción se ha ido.
Se ha ido de mí.
La emoción se ha ido, cariño.
Se ha ido de mí.
Y aunque sobreviviré,
lo haré tan solo.
La emoción se ha ido.
Se ha ido por completo.
Oh, la emoción se ha ido.
Se ha ido por completo, cariño.
Algún día lo superaré, cariño.
De la misma forma
en que un hombre deberá hacerlo.
Sabes que soy libre. Soy libre ahora, cariño.
Libre de tu hechizo.
Soy libre, ahora.
Libre de tu hechizo.
Y ahora que todo ha pasado,
todo lo que puedo hacer es desearte suerte.


Lo peor es que no hacemos nada por salir de esta cloaca.