
«El alto precio que pagamos todos por la paz social lleva a España a la ruina moral. Ocurrió con las mareas, la blanca la roja y la verde y ocurre con la violencia okupa en Barcelona»
El alto precio que pagamos todos por la paz social lleva a España a la ruina moral. Ocurrió con las mareas, la blanca la roja y la verde. Ocurrió y ocurre en Asturias con la mafia sindical que llegó a comprar de hurtadillas carbón para pasarlo como nacional y cobrar las subvenciones. Ocurrió y ocurre con la violencia okupa en Barcelona. Y ocurrió en humilde barrio burgalés de el Gamonal. Lo pagamos cada día al oír las noticias sesgadas de Tve o la Sexta. Lo aguantamos con el blanqueo a los asesinos terroristas y nos cuesta un riñón con la amplificación subvencionada de las grandes mentiras de estado como la del «Derecho a decidir» o pitamos el himno por la muy democrática «Libertad de Expresión«.
Un mal ya endémico en nuestra sociedad del que casi nadie habla y menos los políticos. Y por ello la grave, además de esperpéntica y berlanguiana, confesión pública del convergente, ex alcalde de Barcelona, el señor Trías respecto al por qué pagó a los okupas de Gracia, todos los gastos de su surrealista revolución, y falsa utopía desde el año 2011 hasta ahora.

El consistorio regido por la okupa Colau, según él político, se atuvo a derecho, pero en secreto actuó así, pagando, con el dinero de todos, para no crear problemas, es decir, por la paz social. Con lo que, y en román paladino, dos huevos, un palito, y mas o menos unas decenas de miles de euros, el consistorio de Barcelona ha subvencionado revolucionarios y amplificado el canto de las sirenas anti-burguesas durante casi cinco años. Igual que ayer cuando los extremistas decidieron sobrepasar esa paz social y agredir a sus Mozos por su presencia en un desalojo judicial.
Entra así la antigua ciudad de los prodigios, con la dura y costosa realidad de la malversación del dinero público en el Olimpo de la decadencia mitológica de la vieja Europa, que solo vive ya para ser violada y ultrajada por los bárbaros. Y a los europeos de bien, que les den, que lo esencial son las formas y el lucir la democracia formal y su costosa paz social.

