«Don Tomás caminaba entre los pupitres vacíos mientras observaba de reojo el mapa colgado a la derecha de la pizarra».
Don Tomás. Por Manuel Sanz Real

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«Don Tomás caminaba entre los pupitres vacíos mientras observaba de reojo el mapa colgado a la derecha de la pizarra».

«Lucas sentía que había perdido mucho más que una bicicleta, le habían arrebatado un pedazo de su vida».

«Poco a poco se dejó llevar por las nubes que hasta entonces le habían cobijado, a la vez que desaparecía en la lejanía junto con sus fieles compañeras».

«A fin de cuentas este era el perpetuo cautiverio de Elías, aunque buscaba la forma de evadirse, fracasaba siempre en su intento».

«Ese día comprendió que aquella llamada a su puerta rogando amistad, fue el aviso que tanto esperaba para poder recuperar su anhelada felicidad».

«El camarero presenciaba la escena estupefacto, ya que en aquel rincón todos parecían esconder algún misterio».

«La oscuridad de la noche parecía no tener fin, hasta que por una pequeña fisura de la persiana penetró débilmente un pequeño rayo de luz».

El tañido del timbre interrumpió mi placidez vespertina. Su resonancia penetrante hacia el cerebro laceró mis oídos.

«A pesar de todo, y como si de una película sin final se tratase, seguiré mirando desde mi ventana el imparable paso del tiempo».

«Bajé corriendo por las escaleras y entré en aquella socorrida tasca sin apenas dar los buenos días al camarero».

En ese primer vistazo me fue imposible ver su cara, ya que la negra capucha de su sudadera se la cubría por completo…

«La casa estaba llena de recuerdos y rencores, haciendo de ella un lugar donde el pánico seguía presente en cada rincón».

«Al mirarme en el espejo, un pánico insuperable se apodera de mi al ver en él una cara monstruosa que no es la mía».

«Este era el ambiente con el que convivía todos los días y donde nadie era consciente de sus silenciosas lágrimas».