Ya lo dice vuestro himno, levantaos del sofá. Lo recuerda aquesta dona del Ripoll y el Llobregat.
El sofá [Romance de la Montse]. Por Diego Pardos

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Ya lo dice vuestro himno, levantaos del sofá. Lo recuerda aquesta dona del Ripoll y el Llobregat.

«Frente al nicho y bajo los arcos, se encuentra nuestro también cruel Perico I, sentado, parece que entretenido con el teléfono móvil».

«Sé que ya es difícil dar con un establecimiento como los de la infancia, con su loción de Floïd en la estantería, un calendario y el cartel de aquella tarde en que vino a torear Paquirri».

«La cultura rural, esa que Delibes defendía con tanto celo, es el hábitat ideal para una justicia con rostro. Es el escenario donde lo profesional se vuelve humano»

El texto que hoy presentamos es el redactado por el General de División (R) del Ejército de Tierra Excmo. Sr. D. Antonio Budiño Carballo, con ocasión del Pregón de Semana Santa que presentó el día 20 de marzo de 2026, en la sede de la Hermandad de Antiguos Caballeros Legionarios de Málaga.

«No es pecado sentir tristeza: Jesús sintió tristeza: ¡No tengáis miedo! ¡Abrid de par en par las puertas a Cristo!».

«Confieso mi ignorancia sobre los orígenes de este evento primaveral, donde todo el mundo celebra la fiesta de la lectura sin leer, como quien festeja la feria de la democracia ocultando una urna».

«Dispone quien esto escribe de fuentes bien informadas, hasta el punto de poder adelantar los acontecimientos que se van a producir en la fecha de la inauguración».

«Es hora de denunciar que el bienestar no se construye por decreto, sino con libertad, esfuerzo y una seguridad jurídica que hoy brilla por su ausencia».

«En un año el astropuerto sería un referente mundial y ya le había advertido la Benemérita de la posibilidad de un sabotaje o incluso de un atentado terrorista».

Salgo al fin por la puerta preguntándome: ¿no será acaso un autómata con apariencia humana? ¿y si se tratara de una espía libanesa destacada en misión especial?

«Solo cabe calificar de anormalidad este letargo, esta anestesia bajo la que se nubla nuestra capacidad de reaccionar ante hechos perversos».

«Nada será suficiente para saciar el ansia de interactuar con las redes sociales, de encontrar en un mundo virtual la plenitud que el ser humano ha buscado desde antiguo por otros medios».

El desastre se sirve en bandeja con una ‘enseñanza taparrabos’ que no cubre las vergüenzas, que no tiene costuras ni hilo para su arreglo.