«La cultura rural, esa que Delibes defendía con tanto celo, es el hábitat ideal para una justicia con rostro. Es el escenario donde lo profesional se vuelve humano»
La toga y el terruño: Una abogacía de raíz. Por Diego J. Romero

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«La cultura rural, esa que Delibes defendía con tanto celo, es el hábitat ideal para una justicia con rostro. Es el escenario donde lo profesional se vuelve humano»

«¿Estamos allanando el terreno al adoctrinamiento en lugar de fomentar el pensamiento crítico que tanto se promete?».

«En este Adviento que se acerca, en esta espera de luz, la naturaleza no pide perdón por su melancolía; nos la regala como una lección»

nuestro maquiavélico y narcisista psicópata –ya saben eso de la Triada oscura–, esta vez en su versión showman, se alargaba con su perorata hasta el hastío de millones de españoles.

«Decir, como han dicho las responsables de sanidad e igualdad, que “el aborto es un derecho”, no merece la callada por respuesta».

«No hay voz ni voto que ofrezca una vía de escape, una ilusión siquiera, a la gran cárcel a cielo abierto en la que seremos reclusos con derecho a un pobre rancho».

Interpelo al presidente Sánchez a que someta la controvertida ley de amnistía y la lawfare a referéndum consultivo y vinculante.

«Los hombres de acción se han situado en la cúspide del Estado para saquearlo, derribar sus muros y facilitar su demolición».

«Acudir a la pobreza para justificar la perversión no es de recibo. El resentimiento social, tan conveniente a ciertas ideologías, es una falacia».

«Continúa en el mayor desamparo ese pueblo al que dicen servir y del que solo desean el apoyo para mantenerse en su poltrona».

España puede ofrecer una imagen ‘perfecta’ de esa degradación, señalada como ejemplo de país tomado por la mafia.

El señor presidente mantiene la verticalidad del árbol que se sostiene contra todo pronóstico, cual si una cuadrilla de leñadores ciegos acertase apenas a rozar su corteza.

Resuenan en toda Alemania los cláxones de miles de tractores que han tomado las carreteras e invadido las principales ciudades.

El propio Delibes justificó la anomalía de «Parábola del náufrago» como una reacción a los acontecimientos que habían conmocionado al mundo en 1968, cuando se produjo la invasión soviética en Praga.