Esta semana ha venido marcada por dos aniversarios de muy distinta naturaleza y causas, pero con el mismo guion destructivo y manipulador del Estado.
Una semana de aniversarios, más falacias, injurias y mucha carroña. Por Antonio de la Torre

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Esta semana ha venido marcada por dos aniversarios de muy distinta naturaleza y causas, pero con el mismo guion destructivo y manipulador del Estado.

Sánchez se sabe acorralado, pero es como un gato panza arriba, arañará, morderá, saltará y hará todo lo posible por agarrarse a su sillón.

Estamos con cortinas de humo, el «y tú más», el coco de la ultraderecha y mientras tanto España en venta y una derecha dividida.

Quiso presumir de ‘Señor de La Moncloa’ y en ‘Señor de Las Moscas’ se ha quedado: En toda ética humana, el jodido desaprensivo, desde el primer día se ha ciscado.

La derechona se impone ya en toda Europa. ¡Salvo en España, a Sánchez gracias, que resiste como una roca: menuda bicoca!

¿Cuánto tiempo deberemos sobrevolar las estupideces y despropósitos de este gobierno hasta que podamos descansar?

¿Acaso no es corrupción resquebrajar a sabiendas la existencia de España solo por un interés personal?

Hacen falta seis hombres buenos en las filas socialistas que voten en contra de esa ley de impunidad en el Congreso.

Las sospechas siguen vivas, la esperanza de saber quién cometió el atentado y por orden de quién, también.

El señor presidente mantiene la verticalidad del árbol que se sostiene contra todo pronóstico, cual si una cuadrilla de leñadores ciegos acertase apenas a rozar su corteza.

Don Narciso lo tiene muy peliagudo si gobernar quiere como el viejo Joe que hasta que no cumpla un siglo no piensa dar su candidatura por perdida.

Y no se le cae la cara de vergüenza a Chiqui ni a su jefe conocido por escabullirse en momentos delicados, ahora con un viaje a Brasil y Chile.

La verdad es que muchos políticos endiosados sobre todo del gobierno usan ese ritornelo anti prensa “hoy no toca”, tan poco democrático.

El maná de la amnistía, ese divino fruto que como del mismo cielo vendrá a caer sobre nuestras almas, que en quebranto y amargura antes vivían.