Al parecer está de moda pintarse el chichi o el toto que es como lo definen en el ayuntamiento de Soria en un curso subvencionado.
Al parecer pintarse ahora el chichi y la masturbación están subvencionadas. Por Rodolfo Arévalo

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Al parecer está de moda pintarse el chichi o el toto que es como lo definen en el ayuntamiento de Soria en un curso subvencionado.

A mi en concreto siempre me ha gustado trabajar y en mi casa hay carencia de vagos y hacemos la compra en grupo como las hordas prehistóricas.

Esa noche le pasó por su mente un cuento que su padre le había contado en muchas ocasiones, se titulaba: A mis hijos mañana.

Los niños, ajenos a todo, juegan sobre los lugares de horror pasado, Han quedado heridas profundas en la tierra…

Jamás en la vida vi un gobierno tan incompetente. O su ideología no cuadra con la realidad o la realidad no cuadra con su ideología.

Plegaria Terrestre de violenta primavera en la que todo está revuelto menos la sangre y triunfan los sectarios violentos de egoísmo atroz.

La lucha entre Comunismo y Capitalismo, no da una tregua y te dicen que estás en un bando o en otro. Yo me niego a ser hijo legítimo de la bastarda continuidad.

Qué asesores tiene el Presidente Sánchez, porque no hace más que meter la pata en política internacional, además de en la nacional.

Crisis en seis escenas, una serie muy Woodiana, cuenta la vida de una pareja tradicional americana en la que irrumpe una chica joven revolucionaría.

Ni bajo las bombas se acaba con la panda de mangantes que nos rodea, nos ha rodeado y nos seguirá rodeando, o a mi eso me parece.

Vi con estupefacción cómo había gente que esgrimía sandeces buenistas sobre el acogimiento: La falsa discriminación con los refugiados.

Lo que debería pasar con individuos como Putin es que la historia los aparcara como seres defectuosos con la reseña de sublime cabronazo.

El mundo en libertad es la panacea de los humanos, la dictadura, laboral y de los estados, solo contribuye al anquilosamiento de la sociedad.

Europa sestea escuchando a los buenistas adormilados en sus poltronas y verdes praderas, al soniquete de que todo el mundo es bueno.