«Acudir a la pobreza para justificar la perversión no es de recibo. El resentimiento social, tan conveniente a ciertas ideologías, es una falacia».
El señor de las moscas. Por Teresita Ávila

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«Acudir a la pobreza para justificar la perversión no es de recibo. El resentimiento social, tan conveniente a ciertas ideologías, es una falacia».

«Yo me pregunto: ¿Qué es mejorar? ¿El humano necesita, acaso, un acelerante para aumentar sus capacidades o su valía?».

«Descabalgados de las nobles ideas, los únicos afanes se han encaminado hacia lo tangible, el tintineo del metal en el bolsillo».

«Europa se ha convertido en una roca, en una isla de incomprensión. Y, así, nos hallamos estupefactos, igual que náufragos indefensos, a la deriva».

«Unos medios que desvían la atención, rendidos quizá a extraños intereses o pagos… todo ello puede conducir al peor de los finales».

«Quiero dejar aquí, amigos lectores, el recuerdo de Senda, el maravilloso proyecto con el que la editorial Santillana convirtió en lectores a una generación de niños allá por los años 70».

«Hemos depositado una confianza ciega en manos que oprimen y estrangulan, que no calman su ansia si no es despojándonos cruelmente».

«El poder se ha adjudicado la exclusiva del pensamiento y la percepción de la verdad con indudable voracidad».

«No es fácil contenerse ante determinados asuntos, mucho menos cuando causan un daño evitable, y mucho más cuando se ceban con aquellos que carecen de casi todo».

Los viejos valores hace tiempo que ya no existen, no hay metal precioso que los respalde.

«Continúa en el mayor desamparo ese pueblo al que dicen servir y del que solo desean el apoyo para mantenerse en su poltrona».

«¡Socialismo o muerte! Como sabrán, fue la proclama de Fidel Castro en enero de 1989, durante las jornadas conmemorativas del trigésimo aniversario de la Revolución»

«Allí donde la ausencia de la educación es notoria anidan con mayor celeridad los despropósitos que conducen a la barbarie».

«En el infortunio que se cierne sobre España va a ser cierto que arrimarse a los buenos siempre supuso el camino más corto hacia el infierno».