Estoy segura de que en la vida de todos hay ahora una Abundia, un Musculeitor, una Alisia, un Cacaseno… Incluso, una como yo y la hostil que me ocupa.
La Hostil que me ocupa. Por Vicky Bautista Vidal

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Estoy segura de que en la vida de todos hay ahora una Abundia, un Musculeitor, una Alisia, un Cacaseno… Incluso, una como yo y la hostil que me ocupa.

Los hijos de Pedro Sánchez son todos de buena familia con apellidos muy conocidos: Depresión, Desaliento, Desmoralización, Postración, Agobio y Desfallecimiento…

Somos unos pobres idiotas. Unos tiernos idiotas, unos inocentes idiotas, impotentes y atemorizados por el sistema que no sabemos cambiar.

Te doy mis ojos… ¡Y algo más! Usted y yo, en este presente convulso somos ganado, por muy estupendos e independientes que nos creamos.

Nos toca fabricar añoranzas. Engalanar y celebrar más que nunca esta Navidad, que todavía podemos, para que no se pierda la ilusión.

No importa lo que usted hizo. ¡Muérase! Durante unas horas será la luz del mundo, por mucho que haya que blanquear su sepulcro después.

Quieren que agachemos la cabeza y la agachamos. Quieren que paguemos justa o injustamente y pagamos, Quieren que escuchemos su sinsentido y escuchamos.

Podría el lector, como entretenimiento, intentar el juego de representar a sus políticos queridos u odiados, a sus asnos y al faso dios Príapo

He sabido del crecimiento del Bitcoin y conozco, el bum actual de las criptomonedas, pero no soy de las que lloran sobre cristales rotos

Cada uno elija con quien se siente más afín: con el gallo valiente y altanero o con el quelonio agazapado bajo su concha

De vuelta en mi torre, tumbada en la hamaca que he cambiado por el trono al menos tengo claro que mi dignidad es mía y hago lo que quiero con ella

Hoy puede ser que llegue algo de Sol al mundo en penumbra que a veces soy. Hoy he conseguido romper el maleficio no sé por cuanto tiempo

El inframundo en que se ha convertido este reino nuestro donde, encima, los responsables, se carcajean del vasallo aconsejando con acento paternalista

Una historia para no dormir de mi calenturienta imaginación pero no totalmente absurda comienza cuando un casposo mandatario parece haber perdido la razón.