Los que llamaron gatos a causa de la hazaña de un madrileño, que, en tiempo de moros, escaló las murallas de una fortaleza árabe en servicio al rey Alfonso VI
Y hablando de Madrid y de los gatos… Por Vicky Bautista Vidal

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Los que llamaron gatos a causa de la hazaña de un madrileño, que, en tiempo de moros, escaló las murallas de una fortaleza árabe en servicio al rey Alfonso VI

Yo he decidido que desde ahora mi nombre comunista será el de Ciudadana Lucera; y busco academia para aprender a balar y sigo los discursos de los líderes.

Ya que el pan va escaseando que no falte el circo para ciertos sectores de la masa siempre convulsa. Carne para los leones en directo

Andad a esparragar criaturas del Señor, pues lo visteis llegar y os lo comisteis todo. El portón de los infiernos comunistas está abierto, ¡que os aproveche!

No solamente debemos luchar cada día por nuestra existencia para procurarnos una subsistencia, sino que tenemos que tolerar que algunos de nosotros, nos utilicen para medrar ellos

De momento, ya se respira la violencia y el fanatismo en todos los sectores de la sociedad, empujada por la desesperación de los eventos nefastos continuos

Sigamos regalando nuestra atención y señalando nuestra opinión por miles con caritas, aunque sean enfadadas, a estos cenutrios papanatas

Por supuesto, las mujeres serán capaces de toda fuerza y energía en el mundo de fuera. Pero en el gabinetito del sentimiento íntimo, siempre habrá algún acento poético

El gobiernillo, debía obligar a que la gente tirara la nauseabunda mascarilla que llevan en el bolsillo de atrás del pantalón y tomaran una nueva en la puerta de edificios, tiendas, bares…

Cada uno fomente su esperanza dentro de sí mismo. No acepte, imagine y con el poder del pensamiento, piense lo que debería de ser y quizá, un día, sea

En realidad, los vampiros psíquicos son aquellos que inconscientemente, absorben la energía de otro hasta dejarlo exhausto de fuerza vital

«Quieren rebajar a la corona a los patios y los mercados. Que sea pasto de todas las viejas del visillo del país; como si el rey al que tanto deben, fuera un personajillo tarugo

En mi castillo de princesa vieja, de los chinos del todo a cien, cuento también con un tentadero. Lo que pasa es que estoy paralizada detrás del burladero sin saber cómo torear al montón de morlacos

Salvador Dalí, con su proverbial acento y separación de sílabas arrastrando de forma casi imposible los sonidos decía: “El hombre es una maquina cibernética blanda