«Sí, mi incombustible presidente, dice el secretario del presidente de Reptilolandia que describo en mi novela Diario de Alto Secreto, bajo secreto»
Sí, mi incombustible presidente. Por Rodolfo Arévalo

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«Sí, mi incombustible presidente, dice el secretario del presidente de Reptilolandia que describo en mi novela Diario de Alto Secreto, bajo secreto»

Y desafiando el oleaje, sin timón ni timonel, por mis sueños va, ligero de equipaje, sobre un cascarón de nuez, mi corazón de viaje.

«El final fue épico, nadie había visto hasta entonces una ejecución al estilo Polo Checo, menos plástica y estimulante que una ejecución formal al estilo americano»

«Aquella noche fue muy diferente a todas las que hubiese podido imaginar a lo largo de su cincuentona y ajetreada vida en solitario».

«Su último año de vida lo dedicó a estorbar al personal del comercio y de la banca, al vendedor de pipas y al barrendero, al conductor de autobús y a la frutera».

«Ante semejante acto de usurpación de nuestras aguas jurisdiccionales, no consideramos, tras breve deliberación, tener que molestar a nadie».

«Por allí se movía dando vueltas buscando a sus más preciados amigos: los pájaros, para entretenerse echándoles los trozos de pan».

«El chirriante sonido de la puerta al abrirse le indicó, desafiante, que acababa de cruzar la frontera que le separaba del mundo de los vivos».

«No sé yo si tal vez haya que reflexionar un poco más sobre lo de que la peor muerte es siempre la primera muerte a la que nos enfrentamos».

«El contraste de grises del asfalto me aturdía, me desconcertaba, empecé a sentir miedo. ¿Por qué no venía Gonzalo?, me preguntaba con insistencia».

«En el momento en que encontré la página con su colaboración y leí aquello que nos trajo la desgracia, se me descompuso el cuerpo».

«Están siendo tiempos duros. Pero afortunadamente, supe verlo venir y me preparé como pude para que al menos no nos afectase, como a la mayoría».

«¡Qué cantidad de cosas había allí para ver! Revelaba que era como contemplar una obra de arte imaginaria…».

Muchos comenzamos a estar cansados del inacabable día de la marmota, del abuso, el egoísmo y las trampas históricas que sufre España.