Es el amo de la caja, cuestión diáfana e incuestionable, sólo negada por la tropa de cretinos a los que sólo les motiva el servilismo hacia su sostenedor.
El sostenedor. Por Antonio E.

www.lapaseata.net

Es el amo de la caja, cuestión diáfana e incuestionable, sólo negada por la tropa de cretinos a los que sólo les motiva el servilismo hacia su sostenedor.

Los tentáculos del dictador han llegado a todas partes, o a casi todas. De lo que quede de justicia depende que España siga al menos viva.

No ha habido genocidio cometido por la izquierda allá donde se produjese, que no fuera aprobado y comprendido por los lacayos del extremismo español, ni uno solo.

Desde el 23-J la melancolía se ha instalado entre nosotros con una certeza, lo ha hecho en forma de dictadura.

Hora es pues de remar juntos para lograr el único objetivo digno de echar al dictador, y a la delincuencia organizada que le acompaña.

El gobierno que no garantiza la seguridad y la justicia para sus ciudadanos, no es un gobierno, es una banda.

Nunca como contigo, embustero por definición, la verdad fue tan violada, la mentira tan recompensada y la ley tan ultrajada.

Auguro que, durante la emisión del homenaje al asesino etarra, el hedor a cadáver inundará la sala, siempre ocurre.

Lúgubre futuro el que se nos presenta, dejando hacer a esta caterva de vende patrias, sin que los que nos representan nos convoquen a generala.

Que hoy día estos sectarios nos hablen de progresismo, dice mucho y mal de ellos, y poco y peor de esta sociedad aborregada y sumisa que los soporta tolera y aguanta.

Al pie de la foto ponía en perfecto español “Funeral en colores”, el nombre de mi amigo y una pequeña cruz. Francisco había muerto.

Los que tanto recuerdan el pasado deberían darse un garbeo por él, aunque para hacerlo tengan que demostrar gallardía decencia y dignidad,

Un dictadorzuelo es como la mortaja de un cadáver putrefacto, a todos espanta, a todos molesta, y a todos les huele fatal.

¡Qué respeto puede merecer aquél que no respeta nada! ni lo divino ni lo humano, ni a los muertos ni a los vivos, ni a su cargo, que es nuestra carga.