Los ganaderos estamos llamados a sacrificar nuestras vidas para la implantación de 350 manadas de lobo en todo el territorio nacional
El gobierno vulnera derechos de los ganaderos para otorgar otros al lobo. Por Luis Bully

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Los ganaderos estamos llamados a sacrificar nuestras vidas para la implantación de 350 manadas de lobo en todo el territorio nacional

La traición suele ser muy dolorosa. En algunos casos puede conducir a situaciones terribles.
La traición rompe, quebranta, vulnera la lealtad o fidelidad hacia alguien o algo

Estamos metidos en un verdadero pozo ciego, en una profunda letrina. Cada paso del Gobierno y de quienes le aplauden o colaboran con él, es una excrecencia más

Quieren hacernos creer que en el mundo industrializado no hay cabida para la agricultura y la ganadería. Tampoco para determinadas personas

Me llama la atención que tanto Bill Gates como otros poderosos empresarios se estén haciendo con gran cantidad de tierras de cultivo, forestales y pastizales

Además de la eficiencia nos hablaban de la rentabilidad y de la necesidad de compaginar estos dos aspectos en la actividad productiva. Se puede ser muy eficiente pero no ser rentable

sí que ya saben, cuando vayan a comprar un kilo de tomates, de peras, o de ternera, recuerden que pueden adquirirlos y alimentarse, pese a quienes nos «gobiernan»

No estoy a favor de la intervención de precios, pero estoy a favor del almacenamiento. Por desgracia sé lo que son las buenas y malas cosechas

Tiene mucha y maldita gracia, mucha, muchísima. Matamos a unos y nos convencemos de que salvamos a otros

En el campo todo es esperar y esperar, con paciencia, no queda otra, de nada sirven las prisas ni la ansiedad. Sólo cabe la esperanza

El buen ciudadano soviético era aquel que nunca ponía en tela de juicio las decisiones de las autoridades, el que siempre obedecía las órdenes sin cuestionarse nada

Y vendí. Vendí hasta mi casa, mi hogar, el hogar de los míos. Me costó llorar. Lloré durante varios días. Todo mi trabajo, mi sufrimiento, mi esfuerzo, mis ilusiones, mis sueños, desaparecieron

Segadores. De hoz. Ataban los manojos de mies haciendo gavillas. Avanzaban mirando al suelo. Sudaban. Sufrían

De siempre han tenido costumbre en la matanza de llamar, para oficiar de matarife, a Paquillo, un viejo – es lo que él dice – de setenta y ocho años y ciento sesenta y tres kilos y doscientos treinta gramos de peso