«¡Qué cantidad de cosas había allí para ver! Revelaba que era como contemplar una obra de arte imaginaria…».
El cielo. Por Manuel Sanz

www.lapaseata.net

«¡Qué cantidad de cosas había allí para ver! Revelaba que era como contemplar una obra de arte imaginaria…».

«Debo de ser un bicho raro porque me gusta hablar de temas que a otros privan, como fútbol, dinero, profesiones, etc.»

«Escribir es algo que no me cuesta solo me esfuerzo en poner en letras sobre el blanco del ordenador, lo que va surgiendo de mis pensamientos y sentimientos».

Podría parecer que sentimientos tan íntimos, que atañen incluso a la imagen que uno tiene de sí mismo, no podrían tener una interrelación y, sin embargo, así es por lo que parece.

«Esta gran narración fue escrita por Delia Owens que tras una dilatada vida como zoóloga y etóloga, a la edad de setenta años realizó este canto a la Naturaleza».

«El señor de las moscas es uno de esos títulos fijos en cualquier biblioteca pública o privada y es, como pocos, referenciado en todo el mundo».

«Un relato generoso, que desvela el alma humana y que su autor, Eric de Kermel, conduce a través de ese mágico paraje que son los libros».

La obra de Bécquer sigue estando vigente hoy en día, poseedor de una extrema sensibilidad plasmó el amor, el desconsuelo, la desesperanza, la muerte y también la ilusión y la alegría de tal manera que su obra continúa viva, es universal

Una desgarradora pero hermosisima reflexion sobre la vida, en este fragmento del escritor y periodista, narrador y poeta estadounidense, ganador del Nobel en 1949: William Faulkner,

Visto desde aquí en el siglo XXI y ahora, a muchos de nosotros se nos antoja que hemos pasado la vida llegando tarde.

«Te seguiré haciendo el amor entre letras para que sientas orgasmos al leerme… y perdone marquesa mis fogosos modales» ¡Invítame a un baño, ricura, y …

De este modo, tan extemporáneo es como abro mi corazón y libero mi carga. Solo, bajo la lluvia, sentado en el acantilado, gritándole al vacío.

Somos el único ser vivo que es consciente de sí mismo y puede reflexionar sobre si mismo y sobre lo que le rodea.

Dice Isabel Allende que “escribir es como hacer el amor. No te preocupes por el orgasmo, preocúpate del proceso”.