«Empiezo a pensar en las manos y en su utilidad, al mismo tiempo que repaso mi vida; como si de rebobinar una película se tratara».
Las manos. Por Manuel Sanz Real

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«Empiezo a pensar en las manos y en su utilidad, al mismo tiempo que repaso mi vida; como si de rebobinar una película se tratara».

«La bocina amenazante de un coche le hizo volver en sí, por fin se encontraba en la gran avenida rodeado de gente, como tanto deseaba».

Ejem… señoría. De nuevo el señor Comandante de Puesto se encuentra en el vestíbulo. Insiste en hablar con su señoría.

«¡Qué guay me lo estoy pasando! ¡Nunca había hablado con una rosa! ¿Me prometéis que vamos a estar aquí todos los días juntos?».

«Ese tren continúa su marcha imparable con destino a una estación anónima, en la que algún día serás tu quien se baje».

Hace unos meses estuvimos en aquella casa rural rodeada de pinos, en plena naturaleza ¡cómo disfrutamos de la belleza del lugar!

No rindamos nuestras armas, no hinquemos la rodilla, no atribuyamos a las máquinas cualidades que, para bien o para mal, son lo único que nos hace humanos.

«Quiso disfrutar en poco tiempo de toda la libertad que le daba la vida en soledad, lo que le ocasionó retrasos y faltas constantes a su trabajo».

«Al bajar del autobús, tomó la carta del bolsillo, sería lo primero que entregaría a su mujer, junto con un efusivo beso».

«Aquella noche fue muy diferente a todas las que hubiese podido imaginar a lo largo de su cincuentona y ajetreada vida en solitario».

«Su último año de vida lo dedicó a estorbar al personal del comercio y de la banca, al vendedor de pipas y al barrendero, al conductor de autobús y a la frutera».

«Ante semejante acto de usurpación de nuestras aguas jurisdiccionales, no consideramos, tras breve deliberación, tener que molestar a nadie».

«Por allí se movía dando vueltas buscando a sus más preciados amigos: los pájaros, para entretenerse echándoles los trozos de pan».

«El chirriante sonido de la puerta al abrirse le indicó, desafiante, que acababa de cruzar la frontera que le separaba del mundo de los vivos».