Estoy segura de que en la vida de todos hay ahora una Abundia, un Musculeitor, una Alisia, un Cacaseno… Incluso, una como yo y la hostil que me ocupa.
La Hostil que me ocupa. Por Vicky Bautista Vidal

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Estoy segura de que en la vida de todos hay ahora una Abundia, un Musculeitor, una Alisia, un Cacaseno… Incluso, una como yo y la hostil que me ocupa.

Barcelona, ciudad de vacaciones pero el olor no puede se más apestoso y los okupas más horteras: ¡Tócate el moño!

El alto precio que pagamos todos por la paz social lleva a España a la ruina moral. Ocurrió con las mareas, la blanca la roja y la verde y ocurre con la violencia okupa en Barcelona

Sabemos ya que habéis venido a tirar con la pólvora del rey y encima, os lo queréis cargar y en las elecciones saldréis ardiendo

Puestos a decir tonterías, proponer leyes absurdas fuera de toda lógica, y otras lindezas, lo hace bien este gobierno sustentado por sus socios Podemitas, y una mitad del pueblo

La ultraizquierda loncha a loncha, va rebanando nuestros derechos y nuestras libertades, y pretende imponer sus desvaríos ideológicos hasta en lo que hay que comer o en qué espectáculos debemos ver

Alguien dijo que: “La justicia en España es un cachondeo» y no, no iba errado. Aquí no dimite nadie, así asesine a su madre»

Stalin y sus compinches estarían muy felices con este nuevo intento de gestar el atroz comunismo y socialismo tabernario

Esto es el día a día de la gente de bien… Atracos, robos, agresiones, maltratos, abusos, ocupaciones y demás agravios comparativos e ilegales

Ya lo sabéis bien. Todos esos derechos son a costa de esos «tontos» que trabajan de sol a sol, hasta que les llega la jubilación

Aquí en España al parecer la ley protege al infractor y un país con inseguridad jurídica, no puede generar empleo, ni estabilidad, ni nada de nada

Hace calor, bastante, y no es por ningún cambio climático. Que ya está bien de que nos tomen por eso, G……….s. ¿O no?

Se me han venido a la cabeza ideas perversas, contrarias al bien pensar y a la sociedad del buenismo comunista que gastamos

Petunias sensibles y profetas barbudos nos acunan el desconcierto con palabrería conocida, pero adaptada al presente