Dijo ayer Sánchez refiriéndose a la sentencia contra García Ortiz: Por supuesto “recurriremos”. ¿Recurriremos? ¿Se siente condenado? ¿La sentencia le afecta?
Recurriremos. Por Anna Castells

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Dijo ayer Sánchez refiriéndose a la sentencia contra García Ortiz: Por supuesto “recurriremos”. ¿Recurriremos? ¿Se siente condenado? ¿La sentencia le afecta?

«Puede que para algunos pueda colar porque tienen poca materia gris en el interior del caletre, pero desde el gobierno no hacen más que tomarnos el pelo».

«La figura del Fiscal General del Estado como miembro efectivo del poder ejecutivo más vil que se ha conocido políticamente hablando ha muerto con él».

«Me van a permitir que no entre ahora en mucho detalle, pero como sabrán ustedes el presidente ha suspendido la inauguración del Centro de la Memoria de Cuelgamuros y en breve se dirigirá al país».

«Resulta más que preocupante que Sánchez nos hable de proteger la democracia «ante abusos» precisamente tras la condena contra el fiscal general».

«Nunca y digo nunca, hay que poner la mano en el fuego por nadie, ni decir, de esta agua no beberé, o que esté cura no es mi padre. Ustedes me entienden…»

«El poder omnímodo corrompe la política, el poder absoluto mata la democracia, así viene ocurriendo desde que este fulano ocupó el poder».

«No cabe duda de que si no fuera por lo dramático que puede ser el futuro que nos deja, los siete años del sanchismo serían todo un circo».

«Lo cierto es que ver a la gentecilla del Gobierno y sus respectivos grupos parlamentarios celebrando lo que sea nos escuece».

«Cuán lastimosos resultan Sánchez y los sanchistas a petición propia o por obligación cuando se defienden a base de frases como la del Fiscal General ante los jueces del Supremo».

«Voy a hacer de presidente del gobierno y a dictar sentencia en el juicio al (todavía) Fiscal General del Estado: ¡Es culpable!».

«Presionar al Tribunal Supremo, tener en el bolsillo al Constitucional, prostituir la Fiscalía, y hacer lo mismo con la Abogacía General del Estado, no es respetar, sino manipular».

«La historia no se puede fragmentar a gusto del mamarracho de turno, ni falsificarla, ni tan siquiera reducirla a una vulgar patraña para consumo de idiotas».

«Su sentencia más bien se trata del penúltimo ejercicio de un geta y un sinvergüenza. Su abominable afirmación es una injerencia impresentable, es decir, lo normal en un populista».