En el país de los cortafuegos, y el incendio viene y se mantiene desde tiempo atrás, cualquier cabeza puede rodar si eso conlleva la permanencia en el poder.
En el país de los cortafuegos. Por Antonio Ramírez

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En el país de los cortafuegos, y el incendio viene y se mantiene desde tiempo atrás, cualquier cabeza puede rodar si eso conlleva la permanencia en el poder.

La historia se repite. Vivimos tiempos oscuros con innumerables ciscunstancias de dolor y muerte, de ignominia, igual que hace ochenta años.

A sus señorías parece ocuparles e importarles más la trama que, porgamos como ejemplo, el precio de un huevo.

Pierre Lemaitre con su última entrega titulada El espejo de nuestras penas nos muestra las verdades y las mentiras de la guerra que no cesa.

Quizás en España suframos eso, un tiempo vulgar y de la vulgaridad: La fatalidad que nos acerca el término. El redrojo campa a sus anchas.

Política, ciencia y religión juntas en un halo de misterio en la novela Materia Oscura de Phillip Kerr uno de los iconos actuales del thriller.

Ante las malas circunstacias que hoy asolan nuestra existencia, puede que nos sobre indignación y nos falte algo de coraje.

Puede que el oráculo, en este momento, no se atreva ir más allá en sus augurios en que la luz de la esperanza, nos va a salir también bastante cara.

De Edgar Allan Poe se seguirá hablando en el futuro, siempre, como la maestría en un género, el de terror, hecho literatura inmortal.

Mikel Santiago en La isla de las últimas voces muestra que la culpabilidad es esencia del ser humano y se pone en la piel de sus lectores.

Shari Lapena nos traslada a un hogar al que en el bienestar del mismo arranca una terrible serie de secretos, mentiras y chantajes.

Muñoz Molina nos lleva a la eterna pregunta, de si volver al mundo en que vivíamos antes de la pandemia o preferimos otro mejor.

La historia del loco es una novela intensa que se adentra en los entresijos siniestros de la mente humana, su ensoñación y locura.

Imprescindible lectura en un momento, en el que la supervivencia política y personal nos deja algunos pasajes oscuros que causan estupor.