TODAS LAS ENTRADAS DE:Rodolfo Arévalo

Nací en Marsella ( Francia ) en 1954. Viví en diversos países debido a los destinos que tuvo mi padre ( diplomático ). Estudié en colegios franceses hasta la edad de 12 años. Estudié bachillerato y COU en el colegio Nuestra Señora del Pilar de Madrid. Estudié música en el Real conservatorio de música de Madrid, formé parte y pertenecí a varios grupos musicales entre ellos “ Los Lobos “. Creé varios grupos musicales de Pop Rock. Toco el bajo y compongo canciones, música y letra. Estudié Fotografía general y publicitaria, diplomatura (dos años) de cinematografía e Imagen y sonido equivalente a Técnico Superior de Imagen y Sonido. Soy socio Numerario de la SGAE desde el 1978. Pertenezco a la Academia de Televisión. Soy un gran lector de libros de ensayo, divulgación y de vez en cuando novela. En el año 1985 Ingresé por concurso oposición a TVE. Fui ayudante de realización y realizador. En el año 2009 me pre jubilaron muy a mi pesar. En la actualidad estudio programas de tratamiento de imagen. He escrito varios guiones de cortometraje y realizado el que se llamó “ Incomunicado “, tengo otros en proyecto. Soy muy crítico conmigo mismo y con lo que me rodea. Soy autor de las novelas “El Bosque de Euxido” y "Esclavo Siglo XXI publicadas en Ediciones Atlantis. También me gusta escribir prosa poética. Me he propuesto seguir escribiendo novela.

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Del concepto de música ligera y la pena que causa la falta de sensibilidad musical. Por Rodolfo Arévalo

Cuando tenía veinte años, estuve haciendo una obra de teatro, que se llamaba “Manicomio de Pájaros”. La música la había compuesto un chaval que era hijo de un músico de la ONE y que tenía muy buen criterio. Por mucho que lo intento no recuerdo su nombre, pero su apellido era Chenoll. Llevamos la obra hasta Gerona e hicimos el viaje en una furgoneta bastante vieja pero que funcionaba bien. En aquella época yo no fumaba y claro, la mayor parte de los que viajaban conmigo le pegaban a la hierba, de modo que del olor y del humo me agarré un colocón de no te menées. La verdad es que hubo momentos, al principio antes de estar totalmente desinhibido, en los que las pasé canutas pensando en que pasaría si nos paraba la guardia civil. Afortunadamente no tuve que saberlo nunca. Esto es una mera anécdota que acompaña al tema sobre el que quiero hablar. El tema es la sensibilidad musical.