Vivo riendo de mí y también de los pelagatos de ultra izquierda, que están que no viven ante el temor de que Casado gane las primarias del PP
Mi voto es para Casado: Si no es presidente, lo siento pero dejo el PP. Por Rodolfo Arévalo

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Vivo riendo de mí y también de los pelagatos de ultra izquierda, que están que no viven ante el temor de que Casado gane las primarias del PP

Pero mira tu por donde, no les interesaba saber que el presunto asesino no es español, es marroquí. Por fin Antena 3 no ha tenido más remedio que decirlo


Llega un momento en que como el efecto de un transfocador, tu vida se aplana y comprime ante la última curva, ya cerca del horizonte. No hay muchas alternativas al ver pasar los días sin estímulos inmediatos o lejanos. Sabes que la lejanía se está recortando, se acorta a pasos agigantados, y entonces, ¿para que volver a empezar?, es probable que no quieras, que el nuevo deseo se convierta de nuevo en baldío.
Al principio, en la juventud, el cambio de lugar, de vida, de trabajo, de situación, te impulsa. Pero ahora cualquier cambio te recuerda lo poco que va quedando, te recorta la perspectiva. Cualquier comienzo, hasta el de un posible amor nace ya yermo y sin rumbo, tu norte se lo llevó el tiempo. Ahora comprendo, porque los viejos pierden pronto la memoria cercana.
No vale la pena retener lo nuevo que la vida te ofrece, no tienes lugar para ponerlo, no existe ya futuro, para ello. Así son mas felices, viven en el recuerdo, que es melancolía, procurando olvidar las penas y sinsabores. Pero por eso están callados y triste, metidos en ese mundo del que saben ya no van a salir. Y nada, ningún triunfo postrero sirve de recompensa, por eso son patéticos los homenajes y festejos, que no celebran tu vejez, si no la dicha de los que pueden decirte, en la fiesta, que son jóvenes, cargados de sueños, que morirán en su mayor parte, olvidados de los otros que jalearon cuando tú podías.
Ya suena la hora del perdedor, del perdedor del tiempo, los años, las ilusiones y sobre todo las fuerzas para hacerlas realidad. Cada mente tiene un aguante, pero llegados a un punto o te paras o te paran. Llega un momento en el que alguien te dice que no, que tu vida no ha sido fructífera, que siempre te ha movido el egoísmo, y tal vez sea verdad, porque todos somos egoístas, aunque no lo sepamos, esa es tu grandeza y tu pena como ser humano.
Lo que pasa es que cuando ves que las luces pueden apagarse pocos años mas tarde, recuperas el sosiego para perdonar a quién te hirió y te ofendió. Algunos no tienen ese problema porque siempre fueron ofensores, refugiados en sus dobleces de disimulo, pero por desgracia eso ahora a ti ya no te sirve de nada.
Últimamente estoy pensando realmente en la inutilidad de hacer las cosas a mi edad, quizás solo sean un deseo de lo que quisimos y soñamos ser y nunca conseguimos. En definitiva lamentos absurdos perdidos en la inmensidad de una sociedad que apremiada por sus propias necesidades ya no ve o no quiere ver lo que de perdido cargan los mayores sus espaldas. No quieren que el futuro les borre la sonrisa.

Lo único que espero es que los que hayan votado otras listas que no sean Casado y Soraya, se sumen ahora a la lista de Casado, el partido necesita regenerarse

Ahora nos toman a todos por imbéciles y por borregos con una nueva y venenosa serpiente de verano, con la que lavan el cerebro de la población

Igualito que en la producción cultural de aquí, en que se politiza hasta las series de televisión y se montan sobre estereotipos: El homosexual, la pareja de lesbianas, la madre divorciada de un marido que no le paga la pensión, un hijo descarriado…

los jóvenes se creen con todos los derechos y sin ninguna obligación. Y entonces pasa lo que pasa, que se confunden Churras con Merinas y esto acaba siendo Babel

He oído en la radio, y para más INRI en Radio Nacional a una persona defender que Macron actuó mal, porque le corrigió el comportamiento al chico

Todos hemos llegado hasta aquí como decía Churchill con sangre, esfuerzo, sudor y lágrimas, Así de claro y así de simple. Si hay que aclararlo más pues eso, ¿que cómo me los asilaría yo?

Recuerdo una España, en la que la gente en general trabajaba bastante alegremente. Las personas parecían estar más o menos contentas con lo que hacían

Muchos evalúan éste estado de derecho no como una manera de regir el país para convivir, sino como arrebato buenista de cabezonerías

Cuando mis padres tenían aproximadamente treinta años menos de los que yo tengo ahora se permitían ahorrar para el futuro, no fácilmente, pero sí en cantidades que a la larga podían servir para algo. Y eso que tenemos que agradecer los que estamos entre la cincuentena y la sesentena. Porque si ellos consiguieron ahorrar para una ayuda postrera, al final se lo llevará hacienda con impuestos sucesorios confiscatorios en muchas comunidades.

Gente corriente es una novela que pone en tela de juicio todo lo que las personas piensan de ellas mismas

Es levantarse uno por la mañana y desear, mientras desayuna, estar haciéndolo en otro país más serio que este que ahora se llama “ESTEPAÍS” y que antes cuando éramos serios se llamaba de otra manera, sin falacias