«Màrius Carol, tío, ‘soberanista eminencia’, este legendario odio a España a tal punto os ciega. Nunca odio alguno trajo al mundo cosas buenas».
A Màrius Carol, ‘soberanista eminencia’ el odio le ciega. Por Guirong Fu

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«Màrius Carol, tío, ‘soberanista eminencia’, este legendario odio a España a tal punto os ciega. Nunca odio alguno trajo al mundo cosas buenas».

La bandera de Borgoña que ostenta la Cruz de San Andrés es el emblema militar español de mayor antigüedad y más difundido en el mundo por las naves, fortalezas y los soldados españoles.

«Allí donde prima cada vez más la tan cacareada IA, qué mierdas ha de importar el mero instinto animal o nuestra aptitud racional».

«Decir, como han dicho las responsables de sanidad e igualdad, que “el aborto es un derecho”, no merece la callada por respuesta».

«Desde hace demasiado tiempo padecemos no solo la fragmentación sino más bien la apropiación y secuestro de nuestra Historia»

«Acuso y señalo a los «radicales», a los «extremistas» y a los «terroristas» que contagian alegremente a los demás, pues estos no aceptan de ninguna manera el respeto por los demás».

«El humor napolitano ha hecho imprimir en papel higiénico las caras de famosos gobernantes, entre ellos Pedro Sánchez y la propia Meloni».

«Sería hermoso con motivo de la conmemoración de la Batalla de Glenshiel realizar un acto de homenaje en el castillo Eilean Donan».

«Una reflexión incómoda sobre la manipulación ideológica y el doble rasero de la izquierda internacional».

«El Estado Islámico continúa en su escalada de quema pueblos y asesina a cristianos en Siria ante el silencio cobarde de Occidente».

«El problema de los calcetines es controvertido y no carece de interés».

«O conseguimos vencer al frente de izquierdas, formando un gobierno fuerte que restablezca a España al momento histórico de nuestros padres, o nunca saldremos de una crisis permanente».

«No hay voz ni voto que ofrezca una vía de escape, una ilusión siquiera, a la gran cárcel a cielo abierto en la que seremos reclusos con derecho a un pobre rancho».

«Miles de jóvenes cantaban «Sweet Caroline», un himno oficioso sin duda pero un himno que los hacía libres y mejores personas».