El comerciante que me vendió la plancha me dijo que había servido para estirar las sedas de bellas princesas en uno de los altos palacios de la ciudad
Cacharrería mental: Se cambia plancha del blues y el cansancio infinito. Por Manuel Artero

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El comerciante que me vendió la plancha me dijo que había servido para estirar las sedas de bellas princesas en uno de los altos palacios de la ciudad

Atruena en mi memoria la última manipulación de TVE y al igual que pasa con esas malditas canciones que no te las puedes sacar de la cabeza, la infamia periodística me indigesta los pensamientos

Allá arriba, en el ático, él solo con las dos manos ocupadas desde siempre, la de la izquierda y la de la derecha, una heredada de la hermana…

Este es mi amigo Miguel y esta historia real de infinita amistad a él se la dedico a él. Gracias

No hace falta que les cuente que en nuestro santo país lo de tener niñera está sobrevalorado…

Pero es que el Consejero de Sanidad de Andalucía ha dicho que aprovechemos el culillo que queda siempre en el frasco y así en vez de para cinco tenemos para seis…

Se van los amigos, se van los recuerdos y cuando digan se irá hasta el pino que nos daba la sombra sin rechistar ni un solo día

Por eso hoy, queridos lectores, les hablo de mi cacharrería mental como propuesta estética y económica basada en el intercambio cultural

Pues eso, que la Sra. Filomena entró en Madrid por dicha carretera en el autobús de línea desde Santander de dónde es oriunda…

¡Que alegría y que emoción… ¡han venido los Reyes Magos!: La noche lo merece Don Baltasar, y la ilusión también así que no te entretengas

La mesa preparada, lo frío casi dispuesto, de lo caliente algo en el horno y el resto a los fuegos…¿Dónde has dejado las uvas?

El Sr. Rey mejora con los años. Justo, equilibrado, en su sitio, aprovechando los medios a su alcance y además no le sobró ni faltó nada

Camino de casa para la gran cena de Nochebuena busco algún alma conocida pero no, que extraño. Este año es tristemente jodío

La discusión de la comida de este año: “la expertitud del enterao” (como dice Carmen Calvo) a la hora de hablar del vino del vino. En qué hora ¡Dios mío!