En vez de viva la EPA hubiera estado mejor pedir perdón por su ineficacia por los 3 millones de parados oficiales y más de 3,5 extraoficiales.
La EPA y la Pepa. Por Francisco Gómez Valencia

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En vez de viva la EPA hubiera estado mejor pedir perdón por su ineficacia por los 3 millones de parados oficiales y más de 3,5 extraoficiales.

Al estar un semestre en negativo, entraremos en recesión técnica y el BCE dejará el año que viene de comprar deuda. Poco nos pasa.

Ya éramos unos diez los que asistíamos como testigos a las andanzas del “El gato de Guayaquil”, puesto que la situación bien merecía la pena.

Lo del género es un invento, del que viven ingentes equipos multidisciplinares, como hemos visto con los rituales machistas a precio de saldo.

Tu tranquilo ya te llegará el momento de poder decir que comer fresas fuera de temporada es insolidario con la otra parte del mundo.

Mas allá de los valores de nuestros políticos, para valor, el de todos nosotros aguantando a tanto inepto malgastando dinero público.

La denuncia contra el rey emérito, para el caso es como si el juzgado le reclamara una multa por ir en patinete sin casco.

Los halcones que han tomado el Banco Central Europeo consideran que de ahora en adelante solo pueden soplar fuertes vientos de cara.

Un altísimo porcentaje de españoles, a estas alturas del año financiero, ya no son dueños de lo que se van a gastar en vacaciones, eventos y celebraciones.

La esperanza llega cada cierto tiempo en forma de maná o fondos que desde la UE nos caen del cielo como si no hubiera que devolverlos.

Para oír o escuchar a ideólogos y demagogos, ya me busco por las redes la última sandez de cualquier político de izquierdas, y listo.

La precariedad no se mide por lo que se diga en un papel o por el tipo de contrato que se tenga en un momento dado de la vida laboral.

Tengo un conocido que asegura que le cuesta más barato alimentar a las bestias que llenar los depósitos de sus coches.

Veremos si los tesoros recibidos complacerán a los nuevos esclavos del siglo XXI. Los remeros de la galera de oro del París Saint-Germain.