«De rosquillas de San Isidro a persecuciones a tiros: una crónica descarnada del disparate nacional. Entre la charanga y la hipocresía política, vamos al abismo sonriendo».
España en el País de las Maravillas (pero sin cuento). Por Rodolfo Arévalo

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«De rosquillas de San Isidro a persecuciones a tiros: una crónica descarnada del disparate nacional. Entre la charanga y la hipocresía política, vamos al abismo sonriendo».

«Por qué la mezcla cultural sin criterio amenaza con destruir siglos de civilización y el relativismo cultural abre las puertas a su propia destrucción».

«Mientras el presidente Sánchez diserta sobre apagones y liderazgos planetarios, la realidad nacional se parece a un capítulo siniestro de dibujos animados».

«Los precios suben, el cobre vuela, y el gobierno… también, pero en dirección contraria a los ciudadanos. España se hunde en la “Champions League” del absurdo, mientras seguimos votando al tuntún».

«Este apagón inadmisible revela una preocupante falta de previsión y liderazgo. No basta con esperar que no vuelva a ocurrir: es hora de exigir responsabilidades y protocolos eficaces».

La mañana en que anunciaron la muerte de Franco, mi guardia en el Ministerio del Aire pudo haber terminado en tragedia… pero acabó en unas inesperadas vacaciones.

«Entre yates, capibaras y políticos de moral selectiva, a veces uno solo quiere ser cualquier cosa menos humano».

«Creernos el centro del universo quizá sea el mayor error de nuestra especie. Mientras alzamos la mirada al cielo, seguimos ignorando lo evidente: no estamos solos, y tampoco somos los más sabios».

«En un mundo que presume de paz pero respira conflicto, la violencia se ha instalado en las calles disfrazada de justicia, de ideología, de necesidad».

«Temo por el mundo laboral que les vamos a dejar a nuestros hijos, por muy esforzados y hormiguitas que sean»

«Toda persona que ostenta una posición destacada en esta sociedad tiene que tener respeto a los demás e incluirse a sí mismo» No sé si …

«Abusemos mientras podamos, no de árboles o setos, sino de cabezas de sujetos que van por la vida respetando a los demás, como hay que ir, sin abusar de otros».

«En el barrio de las Tres Mil Viviendas, en Sevilla, el cultivo de marihuana parece algo normal, cotidiano, hasta familiar».

«¿Estamos en manos de alguien con un criterio muy particular de lo que es una democracia o lo estamos en manos de alguien que podría ser peligroso para su país?».