«Entre el candil euskaldún y el semáforo vasco a uno le va a parecer que cruzando Pancorbo el final de nuestro viaje no puede ser otro que el manicomio».
El semáforo vasco. Por Diego Pardos

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«Entre el candil euskaldún y el semáforo vasco a uno le va a parecer que cruzando Pancorbo el final de nuestro viaje no puede ser otro que el manicomio».

«Areta estuvo a punto de decir algo mientras sostenía el filo de la puerta. La cerró en silencio. Pero es que las cosas no eran de otra manera. Y ya era tarde para morir»

«¿Acertó José Luis Garci con El crack cero? Rodada en 2019, como antecedente de El crack (1981) y El crack dos (1983)».

«Se ve que el progreso quizá no esté muy de acuerdo con ese trato más cercano (¿”humano”, diríamos ahora?) que va desapareciendo casi sin hacerse notar».

«Y es que la filosofía no ha servido en España para emocionar al pueblo. La prueba la tenemos en el ágrafo -da la impresión- Salvador Illa».

Y eso que no sabía de la existencia de un revólver oculto en el doble fondo del maletín, para tratar las patologías más graves.

“Querido Ray: Te mando esta postal para darte envidia: ¿No me querías ver lejos? Pues bien lejos estoy. Un beso desde la planta catorce del Gran Hotel Fary en Benidorm.

¿Es que no comprende que en Suecia las suecas van tapadas hasta los tobillos con esos abrigos de nutria, y en cambio en España -¡Ay, en España!- las suecas van en bikini?

«Cecilia me miró, yo la miré, y ambos dirigimos la mirada a don Alejandro el perfumista, que ya había cobrado buenas perras por adelantado».

«Echo en falta, eso sí, a otro político (además de dramaturgo) como es el señor Boadella, don Albert, presidente a la sazón de la región de Tabarnia en el exilio».

«Llamaba mi atención un contraste entre edificios viejos y nuevos, como un desorden perdonado por el mar».

«Fui feliz un día allí, a la vera de la boca de metro de Quintana, cuando con unos amigos trasegamos unas cañas y comimos patatas».

«Un grupo de poetas, dramaturgos, tertulios del Café Gijón, miraban el rostro pálido y adormilado del recepcionista del hotel Ritz».

«Esa pareja que yo sorprendí abrazada ante los jardines de la Villa Médicis, ¿Qué pensaría? ¿Era o no era ella un retorno de Margarita?».